La nueva era de la cerámica: ¿Qué hay detrás del boom?

¿Cuándo volvió a ponerse de moda la cerámica? Viendo cuentas de influencers y artículos en revistas de tendencias, se diría que este revival es relativamente nuevo, aunque la pregunta correcta casi debería ser: ¿Cuándo no ha estado de moda la cerámica, un proceso artesanal presente en todas las culturas desde hace miles de años?

Uno de los aspectos más interesantes de este fenómeno es que el efecto ha sido doble: por un lado, el mundo del interiorismo ha acogido este auge con entusiasmo, tanto en vajillas y objetos decorativos, como en revestimientos, combinando tradición e innovación; recuperando, por ejemplo, la geometría de las baldosas hidráulicas modernistas con texturas antideslizantes, y técnicas de impresión digital.

Se revaloriza lo artesanal: objetos que transmiten el amor y el saber hacer que se ha volcado en su producción. Nos enamoramos de piezas vintage de la tradición alemana, sueca o japonesa, y de repente nos encantan esos jarrones de barro refractario y colores brillantes que no hace tanto nos parecían algo burdos y poco elegantes. En todo el mundo, los ceramistas contemporáneos recuperan estilos del pasado y tradiciones ancestrales y crean piezas sorprendentes e irresistibles.

Por otra parte, muchos no se conforman con sacar del desván la vajilla de cerámica de Sargadelos que les regaló la tía abuela para la boda o hacerse con un fantástico botijo esmaltado en el mercadillo de antigüedades; ¡queremos aprender cómo se hace! Los cursos de cerámica proliferan en escuelas de arte y centros cívicos en todas las ciudades y nos morimos de envidia cuando vemos esos boles rotos que nuestra hermana ha arreglado mediante el kintsugi, una técnica japonesa que consiste en reconstruir piezas sellándolas con oro fundido.

Quienes prueban la cerámica están entusiasmados y la torpeza inicial queda recompensada con el placer de hundir las manos en el barro, centrar la mente, crear formas de la nada, aplicar colores, sacar nuestras obras del horno.¿ Y qué me decís de la fantástica sensación de bebernos el café de la mañana en una taza hecha por nosotros mismos? Visto así, nada de esto es de extrañar: inmersos en el mundo del aquí y ahora, la cerámica nos obliga a detenernos, a contemplar, a aprender, a repetir. Y, a cambio, nos ofrece toda la energía y la belleza atávica de la Madre Tierra.

Para adentrarnos en este fascinante universo, Cerámica práctica. Técnicas para crear objetos de uso cotidiano, de la artista ceramista Jacqui Atkin, es la guía perfecta. Contiene toda la información esencial y ejemplos prácticos que nos ayudarán a entender las técnicas, prevenir errores y, cuando el mal ya está hecho, ofrece geniales alternativas para sacar partido de ellos.

¿A qué estamos esperando? ¡Manos a la masa!

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