¡COLORES QUE EXPLOTAN! Los rotuladores en el dibujo y la ilustración

Los dibujantes profesionales y también los amateurs saben que el dibujo va más allá del lápiz y el papel. Hablamos de presión, grosor, intensidad, sombreados, volúmenes… y luego están los colores, que aportan sentimiento y emoción al dibujo. Un mismo paisaje se transforma por completo según la paleta que elijamos; un retrato puede convertirse en un estudio melancólico o bien en una expresión de optimismo e inocencia.

Los artistas son reconocibles por sus paletas, pensemos en los colores básicos que caracterizan las obras de Miró o Mondrian, los degradados oníricos de Marc Chagall, y así todos los maestros, desde la antigüedad.

A la hora de elegir nuestras propias paletas artísticas, tenemos una oferta interminable de materiales y utensilios: además de los ya mencionados lápices de colores, podemos explorar con pasteles, ceras, bolígrafos, etc. Y también existen los rotuladores, que hasta no hace tanto se reservaban a los niños (siempre los más atrevidos) y a los muy profesionales y que están revolucionando las manualidades plásticas, gracias a la transformación de sus formatos y composiciones. Desde marcadores para hacer trazos gruesos, a los más finos para perfilar y realzar detalles; blandos, duros, con punta de pincel, redonda o biselada, por no hablar de las amplias gamas cromáticas que se presentan con base de agua o de alcohol, lo que permite jugar a crear contrastes, hacer manchas, superponer capas… ¡en definitiva, jugar como niños!

Hasta hace poco, el rotulador era casi como ese hermano tonto de la acuarela, el pastel y el lápiz de color pero lo cierto es que no tiene rival como herramienta para explorar el color, en toda su exuberancia y potencial. Es perfecto para hacer acabados sobre otros medios y para incorporar textos y títulos a nuestros dibujos. Pero, por sí solo, aporta un aire de ilustración viva, energética y divertida. Para lanzarnos a experimentar, solo necesitamos elegir el tipo de papel adecuado y una caja de rotuladores básica. A partir de ahí, sacarles el mejor partido y conseguir acabados sofisticados es solo cuestión de divertirse practicando.

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La artista Holly Wales es una experta en la técnica del rotulador aplicado a la ilustración: tanto sus proyectos personales como sus encargos profesionales son ejemplos de su estilo vibrante y energético, que se traduce en propuestas de aire vintage, minimalista o abstracto. Su libro Rotuladores y marcadores: ¡dibújalo todo! está lleno de trucos y técnicas para crear texturas, volúmenes y siluetas y aprender a dominar esta técnica mientras lo pasamos en grande.

 

 

 

 

 

 

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